jueves, 29 de noviembre de 2012

Mientras me adentraba en los tuneles, note una vibracion extraña; distinta. De repente, vi como dos potentes faros se acercaban a mi, ardientes. Habia llegado la hora. Ese tren solo pararia alli y solo lo haria en aquel momento, para recogernos a los dos y llevarnos a cumplir nuestro ultimo destino. Parecia imposible lo que estabamos apunto de hacer.
Conforme ibamos pasando estaciones, cada vez se

ntia mi sueño con el mas lejano, pero no soltamos nuestras manos hasta que anunciaron la ultima parada.
Al salir, nuestras miradas se cruzaron por un momento con ojos tristes. Sabiamos que no nos volveriamos a ver, aunque tambien sabiamos donde encontrarnos si era necesario.
Llegamos al lugar en que declarariamos por ultima vez que nuestro amor había caido en el olvido, y que la razón por la que un día apostamos un todo por un todo, ya no existía.
Y entonces apareció ella, con su sonrisa macabra y falsa, intentando por ultima vez hacerlo todo mas dificil. Pero ambos sabíamos quien era y lo que pretendía, asi que hicimos piña contra ella en pro de lograr nuestro objetivo.
Asi fue. Declarada nuestra ruptura, ella sonrió. Lo había conseguido.
Tras aquel momento, salimos de nuevo, y recordamos en silencio las razones que nos habían llevado alli. Era tarde para enmendar errores, ahora era el turno de otros.
Nos despedimos con una suave caricia y un beso, y prometimos no volver a vernos jamás. "Y nuestros destinos volverán a cruzarse, porque tu eres parte de mi como yo de ti. Y sabemos donde estaremos. Y sabemos que nos necesitaremos. Y cuando llegue ese momento, yo estaré para ti, y tu para mi. Adios princesa..."
Cuando me di cuenta, estabamos en un vagón distinto del mismo tren, que nos llevaría a donde el destino decidiera, pero seguro que uno lejos del otro... Se acabó el sueño, se acabó la pesadilla, y se acabó el nosotros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario