jueves, 13 de diciembre de 2012

- Te conozco.
Se quién eres y de dónde vienes. Tu hogar está en el margen derecho del río Nilo. Dime, ¿qué haces aqui? Creí que habías terminado.
- Asi lo creí yo también. La última vez que nos vimos, prometía ser el final.
- Pero has venido para verme. ¿Por qué? ¿Qué cabo suelto quedó?
- Hablé con Ellos para saber si todo había sido como debía, y la respuesta fue afirmativa, pero...
- ¿Pero?
- Al

go falló en algun momento de tu prueba. Un giro que no esperaban, supongo. No supieron por dónde atajar, y no estaban seguros de que la hubieras pasado finalmente.
- Por éso estás aqui.
- Si, pero no es físicamente como me has reconocido, ¿verdad?
- No ha sido éso. No eres tu, pero hay algo en ti, que...
- Así es. Ésa era la prueba. Saber si eras capaz de verme en otros. En sus actitudes, en sus miradas, en sus maneras, en sus gestos...
- ¿Creían que no me daría cuenta? Me has transportado instantáneamente a aquella habitación, cuando estuvimos frente a frente. Cuando me declaraste la guerra. Dime cómo podría haber olvidado ese momento.
- No es asi, cazadora. No recuerdas ese momento, porque el momento se esfumó de allí. Recuerdas una actitud. Un despotismo que tuviste que acatar por miedo a las consecuencias de desobedecer el mandato de la persona que "te guardaba el techo".
- ¿Y ahora?
- Ahora has afianzado uno de tus principios y de tus promesas.
Prometiste ayudar y aportar todo lo que pudieras. Conocer hasta el último rincón. Te entregaste a un plan que nunca dejó de incluirte. Pero has aprendido los límites. Has aprendido en qué manera pueden intentar aprovecharse de tu promesa. Y has aprendido a plantarte en el momento en el que tus principios se ven atacados por cumplir la parte despótica de tu promesa.
- Vaya...
- Definitivamente, y sin esperar Su veredicto, te lo digo: no volverás a verme en este aspecto. Has pasado la prueba. Fin del juego.
¡Ah! Se me olvidaba... Creo que esta pieza es tuya. Encájala junto a las demás. ¡Felicidades!

No hay comentarios:

Publicar un comentario