"- ¿Sabes lo que estás haciendo?
- Yo... Yo no quiero involucrarme
- Ese no es el mayor de tus problemas ahora. Estas repitiendo tus pasos
pasados. Cuanto más te acercas, más lejos quieres irte. Dime, ¿por qué?
- Quizá tengo miedo
- Miedo... ¿de qué?
- Miedo de mi misma. De lo que podría ocurrir.
- Pero no estas dejando que ocurra. Ni siquiera te das una oportunidad.
Tienes miedo de quedarte atrás. De sentirte como en aquel entonces...
Pero eres la ÚNICA aqui, que puede cambiarlo..."
Otra vez en el mismo punto que hace dos años. Otra vez sintiendo lo mismo que ayer.
Me siento tan cerca, y a la vez tan jodidamente lejos. Es imposible, pero se me hace más que necesario conseguirlo. Quizá porque llega el momento de irse y dejar todo aquello que conozco de lado.

Desde el momento en el que le vi por primera vez, supe que la historia era merecedora de repetirse. Fue como un paso por paso de todo aquello. De cómo viví los primeros momentos con él, de cómo sentí cada frase que me convencía más y más de nuestro flagrante amor. De nuestra flagrante nada infinita. Un teatro que superó fronteras de tiempo y espacio.
¿Superé todo aquello que me aterraba? No. Huí de él, como huí de tantas otras cosas en mi vida. Solo pretendía que dejara de herirme. Pero no era él quien lo hacía, sino yo.
Ahora estoy preparada para hacerle frente. Para poder soportar que él esté a mi lado y me enseñe las palabras que ahogué en mi pasado.
Si el futuro es incierto, puede que el pasado lo sea tanto o más, si es que no has entendido qué tenías que aprender en cada historia...
Ahora comprendo lo que él tenía que enseñarme. Entiendo que aquella pesadilla durase tanto. Y entiendo que haya encontrado a un segundo en el trabajo. Entiendo que es hora de perdonar, de dejar pasar, y sobre todo, de tener muy en cuenta.
Si tan solo pudiera pedir perdón... No lo sabía. No lo sabía...
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