Hoy por primera vez, tomo papel y boli para apuntar mis sentimientos. A la tercera, es un buen momento para hacerlo.
- ¿Qué te ha traído a mi casa?
- Ya sabes, otra vez me sentía inseguro.
- ¿Eres consciente de que no existo?
- Lo soy. Pero dadas las circunstancias, eres el único ser con el que puedo hablar.
- Estoy aqui para lo que quieras. Háblame.
- Dime, hijo, ¿cuáles son tus pecados?
- Padre, he tratado de ser alguien que no soy. De luchar contra mis instintos. He tratado también de ser fuerte, de salir adelante. Pero la tentación de rendirme, se ha apoderado de mi.
- Éso no es cierto.
- Sí lo es. He fallado. He fallado estrepitósamente. Mira donde estoy. En un lugar que no me corresponde.
- ¿Por qué dices éso?
- No debería estar aquí. No ahora. Y no de este modo.
- Estas descansando, permítete éso.
- Ya he descansado suficiente, pero en vez de mejorar y hacerme más fuerte, soy como un pajarillo bajo el ala de su madre. Jamás tendré el valor de...
- ¿Hablas de valor? ¿Cómo te atreves?
- Bueno, yo...
- ¿Cómo te atreves a decir que no tendrás el valor? Te has caído, éso es todo. Tu mismo lo has dicho: has perdido el aliento. Quizá te estés empujando tu solo hacia el suelo, pero hasta éso, tienes que permitírtelo. Es igual que quieras o no. Es otra parte de ti. Dime que no lo has hecho nunca...
- Pero me ha paralizado el terror inmenso que siento. No puedo moverme. No puedo tener un solo pensamiento que no se refiera a...
- Dime para qué me has llamado.
- ¡Necesito hablar!
- ¡DIME PARA QUÉ ME HAS LLAMADO!
- ¡NECESITO ALGUIEN CON QUIÉN HABLAR!
- ¡NO ES CIERTO! ¡¿De qué demonios necesitas hablar?! ¡Tienes las cosas muy claras! ¡Lo único que tienes, es miedo, y en eso sabes que no puedo ayudarte!
- ¡Si puedes! Solo necesito...
- Necesitas un aliento que solo tu mismo puedes darte. JODER, DESPIERTA DE UNA VEZ, QUE NO SOY YO QUIEN TIENE QUE AYUDARTE, SI NO TU MISMO.
Entonces, abrí los ojos. Estaba llorando. En realidad, había sido él quien me dio el aliento para volver a la vida...

No hay comentarios:
Publicar un comentario